Extracto del artículo publicado en www.shinzen.org: …Tan pronto como un dolor aparece en el cuerpo, nuestra mente se preocupa por obtener alivio. Si podemos remover la causa del dolor o mitigarlo con analgésicos, enhorabuena. Sin embargo, la mayoría de la gente en algún momento de su vida, llega a enfrentar algún grado de dolor significativo, del cual no puede escapar. Millones de personas, víctimas de alguna enfermedad o deterioro físico, tienen que vivir día a día en un inevitable y a veces agudísimo dolor.

Si no podemos escapar del dolor, ¿debemos entonces aceptarlo como un sufrimiento despreciable e insignificativo? No. Existe una alternativa, una forma no de escapar del dolor, sino de ir hacia él. Podemos aplicar la meditación con la atención consciente al dolor. La meditación con la atención consciente es una forma de centrar nuestra atención en el dolor y observarlo con precisión; al dejar de resistirnos al dolor, nos abrimos a él. Conforme desarrollamos esta habilidad, el dolor causa menos sufrimiento y quizá hasta pueda llegar a convertirse en un flujo de energía pura. Esto puede sonar demasiado bueno para ser verdad, pero es un hecho que miles de personas han descubierto. La técnica de meditación con atención consciente requiere tiempo, esfuerzo y determinación; sin embargo, cualquiera puede desarrollar esta habilidad con una práctica regular. Franca y generalmente hablando, manejar el dolor a través de la meditación no es una solución rápida. No obstante, el hecho de saber que es una solución profunda y amplia lo compensa. ¿A qué me refiero cuando digo “profunda y amplia”? Esto se aclarará a continuación.

El enfoque meditativo para trabajar con el dolor nos presenta dos retos. El primero es de origen conceptual: entender el dolor así como su proceso de una nueva forma radicalmente diferente de la usual. Generalmente, aceptar este nuevo paradigma toma tiempo ya que genera confusión. Sin embargo, bien vale la pena, ya que esta nueva forma de ver las cosas nos da mucho poder y claridad.

El segundo reto es de origen práctico: obtener las destrezas y la concentración necesarias para experimentar el dolor como una fuente nueva y vigorizante. Para lograr esto se requiere la práctica sistemática y continua de los ejercicios de atención consciente que se incluyen en la serie de cintas de “Traspasando el Dolor.”

El dolor se presenta en varias formas y tipos como pueden ser: ardor, malestar, inflamación, punzadas,comezón, presión o náusea. Una persona puede experimentar diferentes formas de dolor a la vez,variando la intensidad entre ellos. Por ejemplo, un ardor puede variar desde un grado leve hasta el puntode desmayo.

Lo que hace al método de “observación y apertura” tan maravilloso y poderoso, es el hecho de que funciona para cualquier tipo de experiencia dolorosa, sin importar el tipo de dolor, su intensidad o su causa: golpes, alergias, cólicos menstruales, fatiga crónica, dolor de espalda, e incluso dolores de enfermedades terminales como el cáncer o el SIDA.De hecho, las mismas habilidades y conceptos básicos funcionan igualmente bien cuando se utilizan para trabajar con dolores emocionales, tales como el enojo, el dolor, el miedo y el sentimiento de culpa.

¿A qué me refiero exactamente cuando digo que funcionan? En primer lugar, este método reduce el sufrimiento causado por el dolor específico que está experimentando. En segundo lugar, y este es el punto verdaderamente importante, trabajar con el dolor de esta manera genera una rápida evolución personal. Es una manera de liberar bloqueos psicológicos y espirituales y de limpiar la sustancia misma del alma profunda y permanentemente. Retomando el lenguaje de la tradición cristiana, la experiencia del dolor deja de ser un “infierno” (es decir, sufrir sin sentido) para convertirse en un “purgatorio” (a saber, una forma de purificación que abre la puerta a un encuentro directo con la fuente espiritual).

Como resultado de esta purificación, usted eventualmente experimentará una sensación más grande de unidad y conexión con todas las cosas; una reducción de emociones negativas; una sensación de felicidad, independientemente de sus circunstancias y la desaparición de improntas y condicionamientos limitantes del pasado. Asociado con esta transformación de conciencia, se da lo que llamo “el Sabor mismo de la Purificación”. Es un sentimiento agradable que aparece mientras una persona está experimentando sensaciones dolorosas de manera diestra.

Una vez que usted empieza a desarrollar el gusto por esta “Purificación”, el dolor, incluso el dolor más terrible, cobra significado. El sufrimiento disminuye y eventualmente queda completamente eclipsado por la alegría de la Purificación. Esto es a lo que me refiero cuando digo “escapar hacia el dolor”. Si el dolor es severo, y usted es capaz de adentrarse en él, usted experimentará un estado libre del Ego y por lo tanto una comunión con la fuente espiritual.

El método de meditación con atención consciente aplicado al dolor, puede parecer muy difícil. Al principio quizá su concentración no sea buena. Su mente divagará mucho y usted tendrá que concentrarse de nuevo una y otra vez. Sin embargo, como suele suceder con cualquier otro tipo de ejercicio, la práctica hace al maestro…

…Tan pronto como el dolor aparece en el cuerpo, la mente se preocupa en cómo aliviarlo. Existen dos tipos de alivio igualmente válidos: el alivio temporal que resulta de la eliminación de un dolor en particular; y el alivio permanente que resulta de reeducar su relación con todos y cada uno de los diferentes tipos de dolor. Si el alivio temporal no es posible, ¡entonces ocúpese intensamente en la noble búsqueda de un alivio permanente!

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