¿Qué y dónde está el Yo? ¿Qué tengo yo que ver con Eso? No existe la menor duda de la respuesta que Ramana y algunos otros darían a esta pregunta: ¿Quién quiere saber? ¿Quién es, ahora mismo, consciente de esta página? ¿Quién es el Conocedor que conoce el mundo, pero que no puede conocerse a sí mismo? ¿Quién es el Escuchador que escucha el canto de los pájaros pero no puede escucharse a sí mismo? ¿Quién es el Vidente que ve las nubes pero no puede verse a sí mismo?

Está es, precisamente, la indagación sobre uno mismo que Ramana regaló al mundo. Yo tengo sentimientos, pero no soy esos sentimientos. ¿Quién soy yo? Yo tengo pensamientos, pero no soy esos pensamientos. ¿Quién soy yo? Yo tengo deseos, pero no soy esos deseos. ¿Quién soy Yo?

Así mismo es como uno va acercándose gradualmente a la fuente de la conciencia, lo que Ramana llamó el “Yo- yo” y que es consciente del yo normal o ego. Uno puede dar un paso atrás hacia el Testigo, hacia el Yo-yo.

Pero en esta indagación sobre uno mismo las personas suelen cometer un error bastante desafortunado porque creen que, cuando descansen en el Yo o Testigo, van a ver o sentir algo realmente asombroso, especial o espiritual.

Pero lo cierto es que uno no ve nada especial porque, en el caso de que viera algo, eso no sería más que otro objeto, otro sentimiento, otro pensamiento, otra sensación u otra imagen…, y todos ellos son objetos o, por decirlo de otro modo, son lo que usted no es.

Cuando uno descansa en el Testigo y comprende que el yo no es ninguno de los objetos, que no es ninguna de las sensaciones y que no es ninguno de los sentimientos, lo único que advierte es una sensación de Libertad, una sensación de Liberación, la liberación de la terrible constricción que supone la identificación con esos pequeños objetos finitos, con el pequeño cuerpo, con la pequeña mente y con el pequeño ego, todos los cuales son objetos que pueden verse y, en consecuencia, no son el verdadero Vidente, el Yo real, el testigo puro que usted realmente es.

En tal caso, uno no ve nada en particular y todo lo que aparece está bien. Las nubes flotan en el cielo, las sensaciones flotan en el cuerpo, los pensamientos flotan en la mente y uno puede contemplarlo todo sin necesidad de realizar el menor esfuerzo. Todo emerge espontáneamente en su conciencia presente, sin la necesidad de realizar esfuerzo alguno. Y esta conciencia testigo no es algo concreto que usted pueda ver, es la inmensa sensación de Libertad –o Vacuidad pura- de la que emana la totalidad del mundo manifiesto. Tú eres esa Libertad, esa Apertura, esa Vacuidad y no cualquier cosa pequeña y finita que emerja en ella.

Descansa sin realizar esfuerzo alguno en ese Testigo vacío y libre y advierte que las nubes emergen en el inmenso espacio de su conciencia. Las nubes emergen dentro de ti y, en esta misma medida, tú puedes saborear las nubes, tú eres uno con las nubes y tienes con ellas una intimidad que las torna tan próximas como si se hallaran en este lado de tu piel. El cielo y su conciencia se han fundido y todas las cosas que hay en el cielo flotan en su conciencia con tal proximidad que tú puedes besar el sol y tragarte la montaña o, como dice el zen, cuando dentro y fuera han dejado de ser dos, cuando sujeto y objeto no son duales, cuando el observador y lo observado son Un Solo Sabor, uno puede “beberse el océano Pacífico de un solo trago”.

Así:

– El mundo es ilusorio: significa que usted no es, en modo alguno, ningún objeto, nada de lo que puede verse es, en ultima instancia, real. Usted es neti, neti, ni esto, ni aquello, y bajo ninguna circunstancia debe usted basar su salvación en lo que es finito, temporal, pasajero, ilusorio, generador de sufrimiento e inductor de agonía.

– Sólo Brahman es real: el Yo (el incalificable Brahman-Atman) –el Testigo puro, el eterno No nacido, el Vidente sin forma, el Yo-Yo radical, la Vacuidad resplandeciente- es lo único real. Ésa es su condición, su naturaleza, su esencia, su presente en tanto que Presencia pura, el único que es Único.

– Brahman es el mundo: la Vacuidad y la Forma son no-dos. Después de que usted comprenda que el mundo manifiesto es ilusorio y que sólo Brahman es real, puede ver que lo absoluto y lo relativo son no-dos o no-duales, que el nirvana y el samsara son no-dos, que el Vidente y todo lo visto son no-dos, que Brahman y el mundo son no-dos, el simple sonido del canto de esos pájaros. El mundo entero de la Forma sólo existe en su propia Conciencia Sin Forma Presente. Usted puede beberse el océano Pacífico de un solo trago porque la totalidad del mundo sólo existe literalmente en su Yo puro, el gran Yo-Yo omnipresente.

Pregunta: ¿Es la manifestación de kundalini sakti [el poder kundalini] posible solamente para aquellos que siguen la vía yóguica de adquirir sakti [poder], o es posible también para aquellos que siguen la vía de la devoción [bhakti] o del amor [prema]?.

Respuesta: ¿Quién no tiene kundalini sakti?. Cuando se conoce la naturaleza real de esa sakti, se llama akhandakara vritti [consciencia indivisa] o aham sphurana [efulgencia de «Yo»]. Kundalini sakti está aquí para todas las gentes sea cual sea la vía que sigan. Es solamente una diferencia en el nombre.

Pregunta: Se dice que la sakti se manifiesta en cinco fases, en diez fases, en un centenar y en un millar de fases. ¿Cuál es verdadero: cinco, diez, cien o mil?.

Respuesta: La sakti tiene solamente una fase. Si se dice que se manifiesta en varias fases, es solamente una manera de hablar. La sakti es solamente una.

Pregunta: ¿Puede un jnani ayudar no solamente a aquellos que siguen su vía sino también a otros que siguen otras vías tales como el yoga?.

Respuesta: Indudablemente. Puede ayudar a las gentes sea cual sea la vía que elijan seguir. Es algo parecido a esto. Suponga que hay una colina. Habrá muchos caminos para subir a ella. Si el jnani anda pidiendo a las gentes que suban por el camino por el cual él mismo ha subido, a algunos puede que les guste y a otros no. Si a las gentes que no les gusta se les pide que suban por esa vía, y por esa vía solamente, no serán capaces de llegar arriba. De aquí que un jnani ayuda a las gentes a seguir cualquier vía particular, sea cual sea. Las gentes que están a medio camino pueden no saber los méritos y deméritos de las otras vías, pero el que ha subido a la cima y está sentado allí observando cómo los demás suben, es capaz de ver todas las vías. Por lo tanto será capaz de decirle a las gentes que están subiendo que se muevan un poco hacia este lado o hacia aquel o que eviten un escollo. La meta es la misma para todos.

Pregunta: ¿Cómo puede uno dirigir el prana o fuerza vital dentro de la nadi sushumna [un nervio síquico en la espina dorsal] a fin de que la chit-jada-sushumna [la identificación de la consciencia con el cuerpo] pueda ser quebrantada del modo en que se afirma en Sri Ramana Gita?.

Respuesta: Indagando «¿Quién soy yo?». El yogui puede tener como propósito final hacer que surja el poder kundalini y hacerlo subir por la sushumna. El jnani puede no tener esto como su objeto. Pero ambos logran los mismos resultados, el de hacer subir la fuerza vital por la sushumna y quebrantar el chit-jada-granthi. Kundalini es solamente otro nombre para atma o Sí mismo o sakti. Hablamos de ella como estando dentro del cuerpo, debido a que nosotros nos concebimos a nosotros mismos como limitados por este cuerpo. Pero está en realidad a la vez dentro y fuera, y no es diferente del Sí mismo o la sakti del Sí mismo.

Pregunta: ¿Cómo batir las nadis [nervios síquicos] a fin de que la kundalini suba por la sushumna?.

Respuesta: Aunque el yogui puede tener sus métodos de control del soplo para este objeto, el método del jnani es solamente el de la indagación. Cuando por este método la mente se sumerge en el Sí mismo, la sakti o kundalini, la cual no está separada del Sí mismo, surge automáticamente.

El Sí mismo no viene de ninguna otra parte ni entra en el cuerpo a través de la coronilla de la cabeza. Es lo que es, siempre brillante, siempre estable, inmutable e incambiable. El individuo se confina a sí mismo a los límites del cuerpo o de la mente cambiantes, los cuales derivan su existencia del Sí mismo inmutable. Todo lo que se necesita es abandonar esta identidad errónea, y hecho eso, se verá que el Sí mismo siempre brillante es la única realidad no-dual.

Si uno se concentra sobre el sahasrara no hay ninguna duda de que sobreviene el éxtasis del samadhi. Los vasanas, que son las tendencias mentales latentes, no son destruidos sin embargo. El yogui está por lo tanto obligado a despertarse del samadhi debido a que la liberación de la esclavitud todavía no se ha cumplido. Debe intentar todavía erradicar los vasanas inherentes en él a fin de que cesen de perturbar la paz de su samadhi. Así desciende desde el sahasrara al Corazón a través de lo que se llama la jivanadi, la cual es solamente una continuación de la sushumna. La sushumna es así una curva. Comienza en el chakra más bajo, sube a través de la espina dorsal hasta el cerebro y desde allí desciende y acaba en el Corazón. Cuando el yogui ha alcanzado el Corazón, el samadhi deviene permanente. Así pues, vemos que el Corazón es el centro final.

Fuente: http://www.oshogulaab.com/E-BOOKS.html