De acuerdo con V. Simón, Catedrático de Psicobiología de la Universidad de Valencia, “en la actualidad asistimos a la introducción de las técnicas de mindfulness en la educación, la psicoterapia y en todo el ámbito científico en general. Una de las razones de este auge son los conocimientos proporcionados por las modernas técnicas de investigación neurobiológica. En este trabajo revisamos algunos de los efectos de mindfulness sobre los procesos perceptivos (apertura a la novedad), el estilo afectivo (afecto positivo y aproximación), la inmunidad (incremento) y la empatía (facilitación). Los hallazgos neurobiológicos sugieren que la práctica de mindfulness activa y fortalece diversas regiones cerebrales (especialmente la corteza prefrontal) encargadas de los procesos integradores más específicamente humanos, provocando cambios morfológicos duraderos de la corteza cerebral y en los hábitos mentales. Todos estos hallazgos enriquecen y confluyen en la Neurobiología Interpersonal que, al integrar conocimientos procedentes de campos muy diversos, se está revelando como una valiosa fuente de conocimientos para la práctica clínica de la psicoterapia”.