Richard Davidson, Fellow de la Academia de Wisconsin y Neurocientífico de la Universidad de Wisconsin-Madison, da una magnífica conferencia (finales del 2009), y muy entendible, sobre los nuevos hallazgos científicos en el mundo de la neurociencia y las  tradiciones contemplativas en relación a la aplicación de las prácticas meditativas en los campos de la educación, la sociedad civil y la medicina.

Compara las técnicas cognitivas con las técnicas meditativas, teniendo estas últimas mejores resultados en cuanto a activaciones de zonas cerebrales relacionadas con emociones positivas, etc. La práctica de la “atención plena” o la “compasión” cambia la mente, el cerebro y el cuerpo, y se ha demostrado, a través de neuroimágenes y resonancias magnéticas funcionales, que lo hace más eficientemente que otras técnicas utilizadas actualmente en el campo de la psicología y psiquiatría, como puedan ser la técnicas cognitivas-conductuales e incluso la química de los medicamentos.

Trabaja para que en el 2050 el mundo de la contemplación, el mindfulness, la meditación, etc. , tenga un hueco en las escuelas, en las universidades, en la medicina, en la salud pública, en la sociedad civil, en la política… Considera que la incorporación en la sociedad de ciertas actitudes positivas del ser humano tendrá un impacto no solamente sobre la felicidad personal (salud mental y física) sino también sobre como nos relacionamos unos con otros. Ello implicará en una mayor responsabilidad sobre el individuo, el estar sano, mental y fí­sicamente, y una menor dependencia en la ingesta de medicación.

A parte de la conferencia en inglés, os dejo 2 citas de Albert Einstein (una de ellas la cita R. Davidson en la conferencia):

“Un ser humano es parte de un todo, llamado por nosotros Universo, una parte limitada en tiempo y espacio, se experimenta a si mismo, sus pensamientos y sentimientos como algo separado del resto; Esa separación es una especie de ilusión óptica de su conciencia; Esta falsa ilusión es una especie de prisión para nosotros. Nos limita a nuestros deseos personales y a dar cariño sólo a personas cercanas. Nuestra tarea debe ser liberarnos de esta prisión ampliando nuestro círculo de compasión, incluyendo a todas las criaturas vivientes y a toda la naturaleza en su belleza.”

“La más bella y profunda emoción que nos es dado sentir es la sensación de lo místico. Ella es la que genera toda verdadera ciencia. El hombre que desconoce esa emoción, que es incapaz de maravillarse y sentir el encanto y el asombro, está prácticamente muerto. Saber que aquello que para nosotros es impenetrable realmente existe, que se manifiesta como la más alta sabiduría y la más radiante belleza, sobre la cual nuestras embotadas facultades sólo pueden comprender en sus formas más primitivas. Ese conocimiento, esa sensación, es la verdadera religión.”